El Palogrande fue testigo de un partido que dejó más frustración que celebración para Once Caldas. Ante Jaguares, el equipo albo mostró dos caras: una dominante en el primer tiempo y otra imprecisa en el complemento, que terminó costándole dos puntos valiosos en casa.
Desde el pitazo inicial, Once Caldas asumió el protagonismo. Con presión alta, buen manejo del balón y profundidad por las bandas, el conjunto blanco fue llevando el ritmo del partido y encerró a Jaguares en su propio campo. Esa superioridad se tradujo rápidamente en el marcador. Al minuto 16, Dayro Moreno volvió a decir presente: aprovechó una jugada bien construida y, con la jerarquía que lo caracteriza, definió para abrir el marcador y desatar la alegría en las tribunas.
El gol reforzó la confianza del local, que siguió atacando y generando opciones claras para ampliar la ventaja. Sin embargo, cuando el partido parecía controlado, Jaguares encontró una oportunidad inesperada. Al minuto 21, tras un tiro libre, el defensor Yan Mosquera ganó en el área y con un certero cabezazo venció al arquero albo, igualando el encuentro y silenciando por un momento el estadio.
El empate no desordenó a Once Caldas, que continuó buscando el segundo gol antes del descanso. Hubo llegadas, intentos desde media distancia y aproximaciones claras, pero faltó precisión en el último toque. Jaguares, por su parte, se replegó con orden y apostó al contragolpe, resistiendo los ataques del local hasta el final del primer tiempo.
Para la segunda parte, Once Caldas salió con decisión, consciente de que el triunfo era una obligación jugando en casa. Apenas comenzado el complemento, Kevin Cuesta marcó lo que parecía el segundo gol albo, pero la jugada fue invalidada por fuera de lugar, generando reclamos y desánimo en el banco y la tribuna.
Con el paso de los minutos, el equipo blanco fue perdiendo intensidad. El desgaste físico y la ansiedad comenzaron a notarse, y aunque seguía intentando, ya no tenía la misma claridad del primer tiempo. Jaguares aprovechó ese bajón y, lejos de meterse atrás, también se animó a atacar, generando algunas opciones que mantuvieron el partido abierto hasta el final.
El reloj avanzó sin que ninguno lograra romper la igualdad. Once Caldas lo intentó más por empuje que por juego, pero el gol nunca llegó. El pitazo final decretó el 1-1, un resultado que sabe a poco para el conjunto albo, que dejó escapar un partido clave y puntos importantes en su propio estadio.
Ahora, el desafío será mayor. El próximo rival será Alianza Valledupar, en condición de visitante, donde Once Caldas estará obligado a recuperar los puntos perdidos en casa si quiere mantenerse en la pelea. El margen de error se reduce, y el equipo deberá aprender de este empate que dejó una clara sensación de oportunidad desperdiciada.