El Once Caldas se impuso por la mínima diferencia ante Deportivo Pasto en el estadio Palogrande, con un gol tempranero de Mateo Zuleta al minuto 10 que terminó siendo suficiente para sellar el 1-0 final. Fue un triunfo más valioso por lo que representa en la tabla que por lo mostrado en el campo, donde el equipo blanco volvió a dejar sensaciones de preocupación más que de ilusión.
El gol de Zuleta, tras una buena jugada colectiva en los primeros minutos, pareció el preludio de una tarde tranquila para los dirigidos por Hernán Darío Herrera. Sin embargo, el impulso inicial se desvaneció rápidamente. A partir del tanto, el Once Caldas perdió claridad, se mostró plano en ataque y con pocas ideas para romper la defensa de un Deportivo Pasto que, pese a sus limitaciones, tomó el control del balón y generó varias aproximaciones de riesgo.
La segunda mitad fue una repetición del mismo libreto: un Once Caldas sin profundidad, refugiado en su ventaja, y un Pasto que, con más voluntad que calidad, intentó buscar el empate. El pitazo final llegó como un alivio para la afición blanca, que celebró el resultado, pero no el rendimiento.
Con esta victoria, el Once Caldas alcanza los 26 puntos y mantiene encendida una muy remota posibilidad de clasificar al grupo de los ocho. El cuadro manizaleño deberá visitar al Deportivo Cali en la última jornada, obligado a ganar y a esperar una combinación de resultados para que el milagro ocurra.
Por ahora, el Once Caldas respira, pero el aire sigue siendo escaso: el marcador lo acompaña, el juego no.